Pero a no desesperar desesperados, que si es el miedo quien nos roba la sonrisa, como el ave fénix derrotado, el coraje renace de las cenizas. Y ya no habrá más duda dentro mío, no más incertidumbre como antes, la fuerza y la firmeza frente a un lío serán junto al valor mis tres amantes. Y volverá la duda desafiante con todo su poder de resentida, cuando el valor se haya tomado el raje. Tarde temprano raja toda amante, y así va transcurriendo nuestra vida, entre duda y valor, miedo y coraje.

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